El silencio

El lenguaje es el elemento que nos ha hecho crecer como sociedad. La palabra nos diferencia en el reino animal. El comunicarnos nos permite entender y ayuda a superar… es motor de evolución.

Actualmente todos comprendemos que sin comunicación no hay progreso. Hablarnos, leernos, vernos es lo que une e indica por dónde crecer… a dónde ir.

Callarnos solo nos detiene. Evitar comunicarnos nos hunde en el atraso y la barbarie.

Y si callarnos es de por sí un atentado contra la evolución, evitar que otros hablen es una felonía contra el ser humano. No hay peor imposición que obligarnos a callar.

México ha caído en una embestida contra su desarrollo. Contamos en cientos los periodistas muertos, asesinados por su intención de informar.

Las balas disparadas a periodistas caídos nos están hundiendo. Su vida, que vale como la de cualquier mexicano que es ejecutado ya sea por el narcotráfico o por inseguridad cotidiana, nos muestra una nación temerosa a crecer.

No hay peor crimen que destruir la libertad de expresión. Como comunicador de muchos años, siempre he defendido la libertad de informar, expresar ideas y debatir. Nunca acepté la imposición para callarme o a favor del silencio.

En las empresas de comunicación en las que trabajé, puse como condición que no me silenciara o censurara. Nunca pensé en un México callado, no lo acepté en ese entonces, no lo deseo para la nación que quiero.

Por eso es fundamental que los mexicanos no nos acostumbremos a escuchar que un periodista fue asesinado, como tampoco debemos sentir normal que día a día mueran decenas de personas de forma dolosa.

El atentar contra la libertad de expresión es un daño irremediable para México. Peligro que no sólo se incrementa por la muerte de colegas sino también por la autocensura que imponen las amenazas.

No permitamos que la información sea detenida por balas o amenazas. Desde el gobierno se debe de atacar a quienes buscan detener la información, resultando irónico que la promuevan.

La administración del Presidente Peña Nieto se ha obstinado en atacar a la prensa libre. Se desgarra describiéndose como víctima de “casas blancas o socavones”. Cierra sus oídos a demandas de justicia y protección del gremio periodístico, barriendo comunicadores, medios como la radio y la televisión y arrastrado con su credibilidad .

Como sociedad no permitiremos que esto siga así. Es urgente atacar el sistemático atentado a la libertad de expresión como una posición de Estado. Acabemos con la simulación de fiscalías inútiles que sólo mandan el mensaje de que atentar contra un periodista tendría consecuencias que quedan en “intenciones”.

Como siempre, el verdadero mal que aqueja a los mexicanos es la corrupción y la impunidad. Con esas armas, se ha pretendido engañar en la defensa a la libre expresión.

Cada vez que sabemos de la muerte de un periodista, vemos a los mismos funcionarios prometiendo investigar lo que nunca resuelven.

Lo primero que propongo para resolver la agonía de nuestra libertad, es atacar la impunidad que prevalece en las instituciones de procuración de justicia.

La omisión es cómplice del delito. ¿De qué sirve la PGR? ¿De qué las policías?

¿No será que lastiman igual que los delincuentes? 

“Los hombres son criaturas muy raras. La mitad censura lo que practica, la otra mitad practica lo que censura… el resto siempre dice y hace lo que debe.”

Franklin tenía razón, para una sociedad del siglo XVIII.

#JuntosporMéxico

#PoderparaHacer

@PedroFerriz


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  • Hasta aqui hemo permitido la injustiicia en todos los ambitos, por parte de un puñado de apatridas y detractores de una sociedad ávida de justicia en todos sentidos, somos millones los demandantes, y ellos unos cuanto. Actuemos ya. La queja solo sirve para un carajo.