Diálogo de Sordos

En el preludio del proceso electoral, Septiembre nos está enseñado que el Presidente Enrique Peña Nieto habla para él y repite lo que todos los días le machaca su primer círculo: México está mejor con su gobierno, mejor que hace cinco años… ¡¡mejor que nunca!! 
  
Mientras, en el Congreso nadie se oye. Todos se tildan de  traidores, se acusan y mienten. Gritos en un ominoso vacío de poder que no sabe ni le importa representar al pueblo. Buscan el privilegio de estar sentados en una curul o escaño. Ahí se apoltronan cómodamente en la impunidad de los partidos que esconden sus fechorías. Encierro en un mundo de sordera.  
Si México duele… ¡ese no es su dolor! 
  
A menos de una semana de que comience el Proceso Electoral Federal que renovará al Presidente y las Cámaras, México padece. Pero su rara enfermedad no podrá ser curada con los “médicos” de siempre.. 
  
“En grandes crisis, el corazón se rompe o se curte”, decía Balzac, novelista de la realidad, espejo de la sociedad francesa del siglo XIX. 
  
“En grandes crisis, el corazón se rompe o se curte.” Este razonamiento encaja perfectamente en México. 
  
Vivimos un periodo decadente. Parados en la división de un camino: o nos rompemos o nos curtimos. 
  
Las instituciones lucen su extravío.  
El Congreso mexicano se avergüenza ante sí mismo.  
El Presidente se oculta detrás de la alabanza de un coro de interesados o ignorantes.  
La Suprema Corte, sabe que no es suprema sino irrelevante.  
Los Partidos Políticos muestran que en verdad están ¡partidos! 
  
Nosotros, los mexicanos, cargamos un momento similar, aunque al ser millones, la suma de soluciones al dolor que nos aqueja, seguro nos llevará derecho a curtirnos, lejos de rompernos. 
  
Lo único que debemos hacer es escucharnos. Sumar el valor de los que tienen valor y echar a andar toda esa fuente de riqueza y de propuesta. 
  
¿Qué da vergüenza el nivel de nuestra crisis? Seguro. Pero debemos entendernos. Ya no hay lamento que se sostenga sin una consecuente acción. 
  
Para qué abundar en los traidores, si sabemos que ahí están. Para qué repasar en lo mal hecho. Socavones que rascan el infierno de nuestra entraña. Líderes que resultan ridículos por lo que representan. 
PRI y PAN se juntan, aunque inadvertidamente se desmoronen por división y ambición 
  
El PRD olvidó ya para qué nació.  
MORENA se aprieta entre la ignorancia y la indolencia. 
Los otros, los chiquitos… como ratitas van por su dosis de basura. 
  
Y esta realidad que padecemos, es la que los políticos quieren perpetuar. Buscan que nada cambie. 
  
En su discurso entre amigos, el Presidente Peña lo dijo muy claro: “los ciudadanos exigen continuar en la ruta de la renovación y el cambio y ahí mi gobierno seguirá trabajando para ofrecer mejores resultados”. 
  
Peña no sabe dialogar. Como en todo, su gobierno se quedó en un monólogo de soledad. Cada estruendo de  aplauso en Palacio, fue cómplice de una “clase cortesana” insistente en conservar su cuota de poder. 
  
En este mes de la PATRIA, los ciudadanos debemos proponernos marcar un límite.  
México ya no aguanta otro sexenio así. Ya no más. 
Un Narciso en Los Pinos contemplándose al espejo, víctima de su presunta infalibilidad. 
Un Congreso que se grita traidor aunque sea cómplice del atraso nacional. 
  
2018 será el año marcado para empezar a escucharnos. 
Para hacer sentir la voz de los que no fuimos convidados a escuchar el “Informe”, por una razón que se reservó el derecho de admisión.  
NO SOMOS APLAUDIDORES PROFESIONALES.  
 
#JuntosporMéxico  
#PoderparaHacer 
  
@PedroFerriz 

 

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